Equipadas para servir

 

 

 

 

 

 

Amadas en Cristo Jesús:

 

Ha terminado un año de arduo trabajo de servicio al Señor, cada una de nosotras ha hecho lo suyo, es decir, lo que Dios en su infinito amor le instó a hacer y por qué no decirlo a “ser lo que Él quiere que seamos”. Somos la idea de Dios, creadas a su Imagen y hechas para servir.  Corporativamente, también nos hemos esforzado en cumplir el propósito para el cual el Señor nos guió, producto de nuestras y vuestras oraciones, es que se dio a lugar nuestro programa para el año, que recién se nos fue…, “Equipadas para servir”.

 

 

1° Iglesia de Caldera, Iglesia de Con-Con, 1° Iglesia de San Miguel Santiago, 2° Iglesia de Linares, y por último 2° Iglesia de Puerto Montt, ¡¡ Gracias!! Ustedes nos abrieron sus puertas para recibir a las Pastoras que obedientemente se dieron cita a esta santa convocatoria, que tenían el sólo objeto de prepararnos para vivir su Reino aquí en la tierra, donde El, en su bendita Providencia nos señaló y nos plantó.

 

Equipadas para servir tenía grandes objetivos tales como: “Propender al desarrollo del carácter y la madurez cristiana en cada Pastora de la IUMP” y “Propender a la unidad del cuerpo de Pastoras de la IUMP”. Para acceder a tales objetivos tuvimos que desarrollar otros, que nos conducirían a los ya enunciados, y trabajamos para que cada pastora tuviera en claro que “Tenemos una identidad individual y corporativa en el cuerpo de pastoras” empezamos por donde siempre corresponde hacerlo, nuestra identidad ante todo lo que seamos, digamos ser, o poseamos; es el de ser una “Hija de Dios”, luego una “Sierva de Jesucristo”.

 

A la luz de la palabra analizamos y dimos respuesta a una interrogante ¿Por qué soy una pastora?, ¿Por qué se nos menciona en nuestros medios pentecostales, como a tales?  Bueno la respuesta es categórica, Dios en su infinito amor y soberanía, llamó a nuestros esposos para tan alta honra; sin duda, nosotras no hemos recibido directamente esa preciosa unción; pero en este caso, y creo que ningún estudiante serio de las escrituras podrá rebatir, fuimos también elegidas por Dios para ser la compañía idónea para nuestros esposos. En la Presciencia de Dios, estábamos destinadas para servir al Señor a través de este Ministerio, nuestro matrimonio lo planificó el Señor en el cielo; no nos cabe duda de aquello;  como tampoco ponemos en duda, que El que nos llamó, también ha entregado dones en nuestras manos para servirle con excelencia. ¡Gracias Señor Jesús!

 

Si bien es cierto, las Iglesias reformadas o históricas, no usan ese denominativo para la esposa del Pastor, pero  en los medios de gracia pentecostales, es así. Somos diferentes, y esto no es por ignorancia de las Escrituras; en primer lugar, en la práctica desarrollamos nuestro ministerio al lado de nuestros maridos, toda esposa de pastor Pentecostal, tiene que tomar la mancera y ser la que preside el movimiento femenino “Dorcas: Damas al servicio de Dios”, y en la palabra de Dios, el ministerio de la mujer fue revindicado por nuestro Señor Jesucristo y luego aclarado por el apóstol Pablo:

 

 

“Donde no hay griego ni judío, circuncisión ni incurcisión, bárbaro ni escita, siervo ni libre, sino que Cristo es el todo, y en todos”

Colosenses 3:11

 

Las escrituras nos muestran a dos grandes mujeres que ministraban en la obra del Señor:

 

“Ruego a Evodia y a Síntique, que sean de un mismo sentir en el Señor” Filipenses 4:2

 

En la práctica, llevamos a cabo la tarea de pastorear al área femenina de nuestras Iglesias, históricamente así lo ha sido desde los inicios de nuestra Iglesia Pentecostal en Chile, nuestro Obispo Carlos San Martín Pulgar, reconoció nuestro ministerio al lado de nuestros esposos, lo avaló, y lo cuidó. Tenemos muy clara nuestra función y rol a desempeñar, incluyendo y enfatizando el  respeto a las autoridades eclesiásticas, comenzando por nuestros propios maridos.

Nuestro consejo y mensaje ha sido la palabra de Dios:

 

“Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo”

Efesios 5:24

 

“Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la Iglesia, y se entregó a sí mismo por ella”

Efesios 5:25

 

Nuestro mensaje es y debe ser, un mensaje de amor y esperanza, un mensaje Cristo céntrico. Hemos sido enseñadas a ser prudentes y sabias, ocupando el lugar de honra que el Señor nos ha entregado. Estando enfocadas, a realizar nuestra labor, de la enseñanza y la predicación de la palabra del Señor,  enseñando a nuestras hermanas Dorcas desde la mesita que tan bien nos ha acompañado hasta el día de hoy.

 

Es más, agradecemos a Dios porque nos ha tocado la mejor parte (con mucha humildad lo decimos) somos nosotras, la que cargando desde nuestro vientre a nuestros hijos…,  preciosos meses de espera, ellos  han nacido, y luego les hemos “criado” , y junto a nuestros esposos hemos formado a los que ya “son”, “fueron”, o “serán”,  los predicadores del hoy y del futuro, los pastores de antaño, de hoy, y del mañana; hemos colocado nuestro púlpito en una cuna, y desde allí, mañana, tarde y noche les hemos predicado el evangelio de salvación, les hemos hecho memorizar y recitar los salmos y versículos de las escrituras que hasta hoy, han sido su defensa y escudo; les hemos enseñado los principios fundamentales de las escrituras, y a respetar y a honrar a sus padres, sus pastores, su familia, su Iglesia y todos aquellos que nos presiden en el Señor.

 

Tenemos la honra de ser una Iglesia callejera, que hasta el día de hoy proclama el dulce nombre de nuestro Señor Jesucristo, somos embajadoras y voceras del Reino de los cielos aquí en la tierra, al igual que nuestros hermanos, jóvenes, jovencitas y niños, porque Dios no hace acepción de personas; allí también ha estado nuestro trabajo. Las visitas a los enfermos, a las cárceles, hospitales y hogares, también han sido nuestro lugar de trabajo; silenciosamente hemos instalado nuestro altar, haciendo obra personal predicando a nuestras vecinas, nuestras compañeras de viaje, en un bus, en el almacén, etc. La oración ha sido nuestra fiel compañera.

 

También tenemos el alto honor y privilegio de anónimamente aconsejar y guiar a todos los que demandan de nuestra experiencia y conocimiento, niños, jóvenes, jovencitas, y Dorcas.

 

Deseamos honrar al Señor en nuestras Convenciones  enseñando la sana doctrina, inserta en las escrituras, atendiendo al llamado que nuestro Señor Jesús nos hiciera:

“Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestra alma”

Mateo 11:29

 

¡Respondemos al llamado!  Queremos ser como Jesús; mansos y humildes de corazón, para hallar descanso para nuestras almas.

 

Equipadas para servir, tuvo la finalidad de hacernos comprender que estamos en este camino de Santidad, para servir y no ser servidas, para amar,  perdonar, y enviadas a:

 

“Predicar el año agradable al Señor”

Lucas: 4:19

 

A todas nuestras Pastoras que dedicaron tiempo, oración, sacrificio y ayuno para que este proyecto  se realizara, le damos nuestro profundo agradecimiento; en ello incluyo al Directorio de Pastoras, al equipo de Pastoras expositoras, a nuestros Pastores y Pastoras dueñas de casa que nos recibieron con tanto amor y gentileza. Nuestro Padre celestial os bendecirá, y sabrá pagarles conforme a sus riquezas en gloria…, muchas gracias.

 

Con cariño

Alicia                                           

febrero 5, 2012

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