Vidas con propósito

   

Amadas: Cada una de nosotras ha sido elegida con un propósito eterno trazado por Dios mismo para nosotras. Pero, ¿has observado que muchas mujeres están en sufrimiento y dolor porque carecen de propósito? Sus vidas son una rutina,  tal como le ocurrió a cierto hombre, al que le fue concedida toda la sabiduría del mundo…, sin embargo su vida se sentía vacía, hasta el punto de afirmar:

“¿Qué provecho tiene el hombre de todo su trabajo con que se afana debajo del sol? todas las cosas son fatigosas, más de lo que el hombre puede expresar”

 

Mas ahora, deseo referirme a nosotras. He observado que muchas siervas de Dios, han llegado a un punto de sus vidas, en la que no le encuentran sentido, ni gozo, ni paz, ni deseos de soñar otra vez.

 

¿Que fenómeno es el que se presenta en hombres y mujeres, que han sido redimidos? ¿Que con Dios hicieron proezas, y que lamentablemente esas proezas ya son parte del pasado?

 

El desgaste de muchas batallas, el desgaste que conlleva luchar contra la oposición y adversidad, el cansancio de años de servicio, el afán diario y las innumerables preocupaciones, nos han hecho olvidar el propósito para el cual fuimos creadas. Nos han hecho olvidar que fuimos llamadas con una promesa, y nos han hecho menguar en nuestra fe, nos han hecho olvidar que Dios es fiel en completar la obra que en nosotras comenzó.

 

Salomón, siendo el hombre más sabio que ha existido en toda la historia, descuidó lo fundamental en su vida, a tal punto de sentirse hastiado de todo lo que acontecía debajo del sol. Lamentablemente, Salomón tomó el derrotero mas largo para llegar a la conclusión de la causa de su aflicción y desazón en la vida; ¡sin duda, le faltaba a Cristo en el corazón!, pues aunque  nuestro Señor, aún no llegaba a esta tierra, tenían la promesa del Padre, que el Mesías vendría.

 

A diferencia de Job, éste último, enunció la Palabra de esperanza y profecía más gloriosa en medio de la adversidad:

“Yo sé que mi Redentor vive y al fin se levantará sobre el polvo; y después de deshecha esta mi piel, en mi carne he de ver a Dios”

Es lo que le faltaba a Salomón, ya al final de su carrera pudo expresar:

“El fin de todo discurso oído es este:Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre”

 

Vidas sin propósito, son vidas vacías, dañadas e improductivas…, El catecismo de Westminster señala que el propósito del hombre es el de ser creado para la gloria de Dios, dicho de otra forma: “El fin principal del hombre es el de glorificar a Dios, y gozar de Él para siempre”

Por lo tanto, una vida sin gozo, sin alegría de vivir, carece de la finalidad para la cual fue creada, y además ha relegado a segundo plano “A La Persona” que hace la diferencia entre un creyente maduro y uno que ha perdido el primer amor…,¡Esa persona es Cristo Jesús! Todo aquel que tiene a Cristo como Rey y Señor de su vida, es una persona cuyo Creador ha marcado su alma y la ha sellado con su Espíritu. Le ha señalado el camino y le ha revelado el propósito eterno para lo cual fue creada.

 

Amada de Dios, no descuides el don de Dios que hay en tu vida. El descuido nos lleva a la indiferencia, y esta nos lleva a separarnos del único, que puede provocar felicidad, gozo y paz duraderos.

 

Te invito a que recuerdes tus primeras obras, la motivación y la pasión con la cual adorabas y servías al Dueño y Señor de tu vida, y que dimensiones el tremendo peso de gloria que Dios ha depositado en ti.

 

Si Cristo mora en ti, y su Espíritu mantiene lleno tu vaso, serás la mujer que Dios creó para su gloria.

 

El Espíritu del Señor llenará tu alma y la despejará de toda indiferencia, falta de integridad y desazón.

 

“Serás como un árbol plantado junto a corrientes de agua, que da fruto en su tiempo y su hoja no cae, y todo lo que hagas prosperará”

 

Serás un ejemplo para tus hermanas, porque Dios te ha puesto en un lugar prominente y privilegiado.

 

Necesitamos  siervas ungidas con el Espíritu Santo, rectas e íntegras, en las cuales la palabra de Dios se haga una realidad.

 

No puedes olvidar que para esta hora has llegado, has nacido para este tiempo, y estás dentro del propósito eterno de Dios. ¡Eres una mujer de propósito! ahora ¿puedes proclamar conmigo esta verdad?

 

Jehová cumplirá su propósito en mí

(Salmo 138:8)

 

Con cariño, Alicia

octubre 4, 2012

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