La luz en las tinieblas resplandece

La Iglesia del Señor, debe ir a la vanguardia de los principios éticos y morales, ya que se sustenta en los absolutos morales del Dios Eterno. Existe solo una fuente de moral, verdad espiritual y autoridad que jamás cambia…Dios y Su Palabra. La Palabra de Dios es nuestro único absoluto real, los hombres pueden creer en ella o no, obedecerla o no; esto es una ineludible realidad.

Los que hemos sido alcanzados por el Señor, somos desafiados por las Escrituras a pensar cristianamente, a “renovar nuestro entendimiento“, y a llevar todo pensamiento cautivo a la obediencia de Cristo“. Estando” firmes, ceñidos con la verdad“. Esta verdad no es relativa, sino absoluta, no es diferente para cada persona, no cambia de un día para otro, es objetiva, no depende de mi mente, sino de la mente de Dios; Toda la verdad proviene de la mente de Dios, y lo que no está de acuerdo con la mente de Dios, está equivocado.

La verdad se encuentra revelada al hombre en la Biblia y en la creación, estas dos fuentes no se contradicen.

Por lo tanto, para pensar correctamente, hay que “pensar los pensamientos después de Dios“ y para pensar los pensamientos de Dios, hay que estar de acuerdo con la Biblia, ella nos orienta para reflexionar acerca de todos los aspectos de la vida; nos ajusta los lentes para ver al mundo con más exactitud, los principios bíblicos son el fundamento para ello. Esto es tener una “Cosmovisión Cristiana“, a medida que vamos escudriñando las Escrituras, amando a Cristo y obedeciéndole, desarrollaremos cada vez más, este enfoque de vida cristiana para ver al mundo y discernir lo que es bueno, justo, correcto y verdadero.

Con esta mirada, observamos el acontecer del siglo 21, siglo de la postmodernidad y el relativismo, los pueblos han caído en el caos de la degradación humana. Ignoran que están siendo utilizados, que son marionetas de Satanás, usados para destruirse a sí mismos.

El humanismo secular que ha sacado a Dios de su pensamiento, ha declarado abiertamente sus pretensiones. Hombres y mujeres creyendo y proclamando ser libres, están trabajando para lograr hacer ley constitucional, lo que es aberrante y corrupto; con la bandera de los derechos humanos, están ya en el Congreso para aprobar leyes como el aborto, matrimonio homosexual y más tarde le tocará el turno a la eutanasia. Más la Iglesia sabe, que los derechos de Dios están sobre los derechos humanos. Jesus…Camino, Verdad y Vida sus preceptos son eternos: ¡No matarás!

La trama para las tres causales del aborto provocado, que hoy están aprobadas, es el paso certero al aborto sin ninguna causal; éste ha sido siempre una herida abierta en la conciencia de los pueblos, pero ahora forma parte de la revolución sexual del Occidente, el claustro materno se ha convertido en el lugar más inseguro del mundo. (A. Cruz)

Esta sociedad liberal que aspira a ser avanzada y barniza la realidad del aborto con una capa de progresismo jurídico (A.Cruz). La gran paradoja de esta sociedad abortista es que mientras se lucha contra la pena de muerte, están aplicando ésta, a criaturas indefensas antes de su nacimiento.

¿Qué les hace pensar que los no nacidos deben de quedar excluidos de los derechos humanos?, acaso no son humanos? Y los que abogan por el aborto ¿No fueron no nacidos en algún momento?

La defensa de los derechos humanos pasa por la defensa del primero de los derechos: “El derecho a la vida”, también de los “No nacidos”.

Con los ojos humanos el panorama se ve desalentador, pero la imagen verdadera que hemos de ver, es la victoria que obtuvo Cristo en la cruz.  A la luz de la Palabra, Jesús irrumpió el poder de las tinieblas y arrebató a los esclavos. Y hay una Verdad que debe que ser proclamada y predicada, con más fuerza aún, aunque las tinieblas arrasen.

Nosotros, el pueblo del Señor, tenemos la verdadera libertad en Cristo Jesús, Él es el único que puede salvar a la raza humana de su destrucción y degradación.

Hoy más que nunca esta generación necesita al Señor y “todo Su poder en nosotros”, el golpe mortal que la Iglesia asesta a Satanás, es cuando en el nombre de Cristo el Señor, arrebatamos a los perdidos cuál tizones encendidos, para que reciban salvación, redención y vida eterna.

¡Nuestro campeón ha vencido! Destruyó por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo. Y libró a todos los que por el temor de la muerte estaban sujetos a servidumbre.

¡La luz en las tinieblas resplandece!

Con cariño, Alicia

mayo 8, 2019

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