Oración E Intercesión

Amadas es necesario que comprendamos la diferencia entre oración e intercesión para ser más efectivas en la obra de Dios.

ORACIÓN

La  palabra de Dios nos enseña que la ORACIÓN es ese sublime tiempo de intimidad donde HABLO con él.  No es un repetir de frases predeterminadas, ni un mantra, ni un sonido continuo para alcanzar el anhelado equilibrio, como lo promueven variadas corrientes de este siglo, NO.

La oración es una conversación fluida del alma que llega al trono de Dios, es el oasis bendito donde encuentro sosiego y paz, es el llanto agradecido y la plegaria más intima.  Es mi canción de amor al que me amó primero y son las palabras rendidas de un corazón que le anhela.

Pablo en el Libro de Efesios 6:8 nos dice: “Orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el espíritu”.  Como éste, son muchos los versículos que nos llaman a orar.  Jesús mismo nos enseña la forma en que debemos  hacerlo en  Mateo 6, y la actitud en nuestro corazón al presentarnos al Padre.

Una mujer  que ora es una mujer de poder, con una vida enriquecida con la Gloria de Dios.  Esa mujer verá respuestas, tendrá victorias y será sensible a la voz del Espíritu.  En tanto, una mujer que no ora, que no se comunica con Dios, estará vacía, indiferente y ajena al mundo espiritual.

Conéctate con diligencia desde hoy con Dios, y verás su fluir en ti.

INTERCESIÓN

Súplica u oración en favor de otros; una mediación. La expresión aparece unas pocas veces en la Biblia, aunque hay muchos ejemplos de oraciones intercesoras. En el AT el término aparece como verbo, traducción del heb. pâga{, “encontrarse” (en un sentido derivado, “acercarse a alguien para pedir algo en favor de otro”) Es ponerse en medio,  es orar desde los zapatos del otro sintiendo su dolor y haciéndolo nuestro.

Leer más: http://www.wikicristiano.org/diccionario-biblico/significado/intercesion/

IMPORTANTE: No podemos ser intercesoras, si primero no amamos la oración.

Jesús es nuestro  Intercesor Supremo.  El se pone en medio del Padre y nosotras en nuestra defensa. ¡Gloria a Dios!

Amadas, ¡La batalla es a muerte!, el imperio de las tinieblas avanza con todas sus fuerzas para destruir las familias, los matrimonios, pervertir y herir a nuestros niños, tomar dominio de esquinas con principados de droga,  alcoholismo, prostitución, corromper ciudades y naciones.

¿Qué harás tú?

¡Hoy más que nunca Dios necesita  INTERCESORAS!

Es tiempo que te levantes como intercesora, que te pongas en medio del que sufre, del que está en peligro, de tu ciudad, nación  y gimas desde tu alma por su liberación, restauración y salvación.

“Y te dije: Te ruego, oh Jehová, Dios de los cielos, fuerte, grande y temible, que guarda el pacto y  la misericordia a los que le aman y guardan sus  mandamientos; éste ahora atento tu oído y abiertos tus ojos para oir la oración de tu siervo, que hago ahora delante de ti día y noche,  POR  LOS HIJOS DE ISRAEL TUS SIERVOS…” Nehemías 1:5-4

¡Despierta a la necesidad que te rodea!, mueve a otras a interceder, que se sienta en los cielos el clamor de las mujeres lavadas y redimidas con la sangre del Cordero.

¡Lleva una vida de oración diaria, y se una de aquellas “que se pone en medio” frente al trono de Dios, una intercesora!

marzo 15, 2017

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