¡Comprometidas con el cielo!

¡Amada de Dios! eres una mujer  valiente, comprometida con el cielo, para impactar a la sociedad del hoy e irrumpir  la corriente de este siglo con el Reino de los cielos que transforma y restaura vidas.
Súmate a nosotras en la gigante tarea de revolucionar este mundo y traer a Cristo, lo que Satanás robó. Es tiempo de renovarte en fuerzas y gracia… Y para las que ya estamos en esta tarea, Dios renovará nuestras fuerzas y valor

Atrás ha quedado un año que envejeció y le ha dado paso a uno nuevo. Uno que trae esperanza que no avergüenza y fe que da victoria.

 

 

Es la expectativa de lo nuevo contrastado con lo viejo, con lo que se fue. Puede ser, que se nos haya ido de las manos tiempo que mal invertimos, tiempo que no regresará, quizás fracasamos en algunos proyectos, o no concluimos cosas que comenzamos.
Todo esto, relacionado con nuestra vida que gira siempre en torno a Dios y nuestra dulce dependencia de Él. ¡Amadas las cuerdas nos cayeron en lugares deleitosos y es hermosa la heredad que nos ha tocado! Tenemos que impregnar el alma de este sentir y de esta verdad, ya que si no amamos ni anhelamos con todo nuestro ser nuestra amistad y comunión con el Señor de la vida, iríamos directo al fracaso y seriamos semejantes a la mujer de Lot, que menosprecio tan grande privilegio y liberación
Lo cierto es que estamos comprometidas con el cielo, nuestro norte y nuestra meta es Jesucristo. ¡Cuanta amargura y frustración han llenado nuestra alma por no poder hacer lo que debíamos! ¿Cuántas trabas de enfermedad no nos permitió pasar a la vereda de los vencedores? Cuántas situaciones nos dejaron paralizadas y no cumplimos con el deber?
 ¡Oh y cuanto dolor causa no poder agradar al Señor como quisiéramos! lo amamos con todo nuestro ser, mas no lo amamos lo suficiente en nuestros hechos
Pastoras amadas, la buena noticia es, que ha llegado hasta nosotras una nueva oportunidad, un nuevo tiempo un nuevo y vivo anhelo de ser mejores hijas de Dios…, ¡si!
“El hacer tu voluntad, Dios mío, me ha agradado, y tu ley está en medio de mi corazón”
Esa es nuestra verdad, es toda nuestra vida, Jesus está entronado en nuestro corazón, ése debe ser su trono, y nuestro deber es hacer arder la llama del Espíritu Santo en él, era el deber del sacerdote mantener la lámpara del templo encendida, es nuestro deber hoy, ¡nosotras somos el templo!
Es tiempo de hacer nuevos votos, tiempo de incrementar la comunión y amistad con nuestro Señor, tiempo esperanzador; como mencioné anteriormente, la esperanza no avergüenza y si andamos por fe, somos mas que victoriosas.
“No nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio”
Tenemos la promesa, tenemos la fortaleza del Dios Omnipotente, tenemos a ¡Dios con nosotros!
Este año no queremos que las dificultades, las adversidades, el dolor, la incomprensión, las enfermedades, las presiones nos dejen inmóviles. Muchísimo más que esas cosas tenemos a favor, proveamósnos de ellas, están ahí…, en Su Palabra, en la oración, en el compromiso
El año que se fue, envejeció y con el se fueron nuestros fracasos; nuestro Señor es garante de nuevas oportunidades y de triunfos sin precedentes, las invito a creer a sus promesas y su magnánima misericordia y poder.
Sabemos que el Señor nos ha hecho a todas distintas y ha creado a cada una, para cumplir un propósito especial para nuestras vidas. Cuando descubrimos y develamos ese propósito, y ponemos todo nuestro empeño en llevarlo a cabo sorteando las dificultades, ¡se los aseguro…, hallaremos contentamiento y victoria!
Con todo mi cariño,
Alicia
Dorcas: Damas al Servicio de Dios
junio 9, 2015

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