La llegada del Rey

 

 

¡Amad@s, ya es Navidad! Navidad es Jesús, nuestro Rey, Dios y Señor…, Su nombre está en nuestra lengua y en nuestro corazón. Las invito a poner nuestra mirada en Belén de Judea, tal como lo señala Mateo en el capítulo 2 versículos 1 al 12 y Miqueas capítulo 5, verso 2:

“Y sus salidas son desde el principio, desde los días de la eternidad”.

¡Jesús de Nazaret! el Mesías profetizado, el Libertador, de quien hablaron Moisés y los profetas…
Es el Niño que nos es nacido, el hijo que nos es dado, del cual habla Isaías, que será llamado Admirable, Consejero, Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de paz (Isaías 9:6).

Sencillamente es, ¡Dios con nosotros y Emanuel! Aquel cuyo programa contemplaba venir a salvar lo que se había perdido, ¡y vaya que sí lo hizo! Este Señor y Creador, viene del futuro…, de la eternidad, a este presente siglo malo, e irrumpe en él, con la belleza humilde de un niño recién nacido, en el que se centra toda la esperanza de la humanidad…, ¡Oh sí! es el Eterno que ha bajado…, tanto es nuestro valor para Él.
Jesús irrumpe nuestra historia y la cambia para siempre, divide las épocas (Antes de Cristo y Después de Cristo).

Bendito el Dios de Israel, desde la eternidad y hasta la eternidad (Salmo 106:48)¡es Dios! Aún el no creyente, tiene que doblarse ante Él, aunque no quiera hacerlo, con sólo proclamar una fecha, es honrado y adorado el autor y dador de la vida, ¿Cómo pensar en una genealogía, para “el Alto y Sublime, el que habita la eternidad”? Sin embargo existe una razón poderosa, para ser incluidas éstas, en los dos grandes Evangelios de Mateo y Lucas. Una genealogía es la historia de la descendencia de una familia o de un individuo a partir de un antepasado; las genealogías impresas en Mateo 1:1-17 y Lucas 3:23-38, no son parecidas y la razón está, en que cada caso, la línea de descendencia de Cristo tiene un fin diferente.

Mateo lleva la línea de Jesús hasta Abraham y David, para demostrar que era “judío” (descendiente de David). Lucas, en cambio, retrocede hasta Adán para demostrar que pertenece a la “raza humana”, el hombre ideal nacido de mujer…,que bellas imágenes de Jesús. Aquel que habita en gloria inaccesible, ahora se muestra a través de los respectivos evangelios: Mateo lo presenta como Mesías (Ungido de Dios), Lucas como hombre. El cielo y la tierra se conjugan para mostrar al ¡Deseado de las naciones!…, el Dios Hombre.
Por tal razón. Las genealogías nos interesan, porque nos ofrecen clave de la vida de Cristo. Nos muestran desde el comienzo mismo, que no se trataba de un hombre más, sino que descendía de linaje real, y que corría sangre real por sus venas. De no haber sido Rey, no podía arrogarse el derecho a gobernar nuestra vida. De no haber sido Hombre, no hubiera podido conocer “nuestros dolores” ni ser experimentado en quebrantos” como lo expresa Isaías.

“Henrietta C. Mears” en su mirada al libro de Mateo, nos invita a seguir “la senda del Rey y a comprobar cuánto tenía de Rey:

  • Nombre de Rey: Llamarás su nombre Emanuel (Mateo 1:23).
  •  Posición de Rey: De ti saldrá un guiador, que apacentará (lo regirá) a mi pueblo Israel (Mateo 2:6).
  • Anuncio de Rey: Preparad el camino del Señor, enderezad sus sendas (Mateo 3:3).
  • Coronación de Rey: Este es mi hijo amado en quien tengo mi complacencia (Mateo 3:17).
  • Respeto debido al Rey: Al Señor tu Dios adorarás, y a Él sólo servirás (Mateo 4:10)
  • Proclamación del Rey: Y abriendo su boca les enseñaba (Mateo 5:2) Les enseñaba como quien tiene Autoridad (Mateo 7:29).
  • Lealtad de Rey: EL que no es conmigo, contra mí es; y el que conmigo no recoge, desparrama (Mateo 12: 30).
  • Enemigos reales: Desde entonces comenzó Jesús a declarar a sus discípulos que le era necesario ir a Jerusalén y padecer mucho de los ancianos, los principales sacerdotes y de los escribas (Mateo 16:21).
  • Amor del Rey: El hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y dar su vida en rescate de muchos (Mateo 20:28).
  • Gloria Real: Cuando el hijo del Hombre venga…, entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi padre, heredad el Reino (Mateo 25:31-34).
  • Sacrificio de Rey: Cuando le hubieron crucificado…pusieron sobre su cabeza su causa escrita: Este es Jesús, el rey de los judíos (Mateo 27:35-37).
  • Victoria de Rey: No está aquí, pues ha resucitado, como dijo (Mateo 28:6).

¿Amad@s, es Jesús realmente vuestro Rey?

Es de sabios reconocer a Jesús como Rey, los sabios del Oriente lo buscaron con inteligencia e investigación; siguieron la estrella, trajeron sus tres presentes al Rey:

Oro

Incienso

Mirra

¡Como correspondía al Rey!

El niño Mesías era el legítimo Rey, es reconocido por los sabios como el “Rey de reyes” -El oro era propio de los reyes-.

Era el legítimo Sumo Sacerdote -el incienso es un aroma que antiguamente sólo se le ofrecía a la Divinidad- con esto queda de manifiesto que Jesús es Dios.

Era el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo -la mirra es una sustancia que se untaba en los cuerpos de las personas que morían- con esto manifestaron que Jesús también es hombre y que habría de morir por salvarnos.

Hoy todavía hay sabios que buscan al Salvador, y sabemos que los que en realidad lo buscan, lo hallan (Jeremías 29:13).
Sin embargo hay otro tipo de sabios, los sabios que no se interesaron en Belén ni en la estrella, ellos eran los principales sacerdotes y los escribas designados como sabios de ese tiempo.

Estos hombres sabían la ubicación, pero no creyeron que el Señor había venido (Mateo 2:5), conocían el lugar, pero desconocieron la Encarnación, dudaron de la deidad de Cristo…, serían espinas de su costado, contribuirían a ponerle espinas sobre su cabeza, ¿Actualmente hay hombres como ellos? Si, encontramos a muchos sabios que reconocen que Jesús es sólo un buen hombre, otros lo aclaman como un gran maestro, otros hablan de su maravillosa filosofía de vida, y otros hablan de Él como profeta. Los sabios del tiempo de nuestro Rey, sabían las Escrituras pero nunca hallaron al Salvador, fueron a la Biblia para contestar la pregunta de Herodes (Mateo 2:6); hallaron la respuesta bíblica en Miqueas 5:2, pero no la aplicaron a sus vidas.
Se puede saber mucho acerca de la Biblia, y no obstante, estar perdido; de hecho en estos días muchos oirán la historia del niño del establo, conocerán acerca de la Navidad, más no son salvos.

Los religiosos de la época sabían que Cristo gobernaría, pero no le permitieron que fuera el Señor de ellos (Mateo 2:6) ¿Por qué estos sabios no se apresuraron a Belén para encontrar a Cristo? Tal vez temieron perder el favor de hombres, o estaban acostumbrados a la rutina de su religión y/o seguramente pensaron que era un gran riesgo creer en Él.

Para nuestra reflexión hoy, deseo recordarte que los verdaderos sabios arriesgan todo para buscar y hallar al Salvador. Y ahora que le has hallado y conocido, ¿Sigue siendo Jesús tu Rey? ¿Eres de los sabios que continúa buscando insistentemente Su presencia? ¿Qué presente traerás hoy a tu Rey?
Con cariño
Alicia

 

diciembre 21, 2013

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