Principios y convicciones espirituales

 

 

Amadas:

Un principio, según la RAE, es una norma o idea fundamental que rige el pensamiento o la conducta.
Como cristianos, nos regimos por los principios establecidos en la Palabra de Dios, los cuales son “absolutos” e “inalterables”, no importando la época, cultura o condición. Lo establecido por Dios en su Palabra es inamovible.
Hoy en día, vemos como nuestra sociedad ha caído en el relativismo moral, y ya nada es objetivo ni absoluto, pues cada cual, decide como regir su conducta. Algo que es bueno para mí, puede no serlo para el otro.
Es así, como muchos cristianos hoy en día, se han dejado llevar por la corriente de este siglo, viviendo un evangelio emocional, sin fundamento sólido, y transando “aquellos principios” que aseguraban una estabilidad espiritual. Yo me pregunto… ¿Dónde están nuestras convicciones? Para muchos, es más fácil involucrarse en una defensa política, económica o educacional, antes que defender la “siempre eterna Palabra de Dios”

Muchos creyentes estudiosos de la Escatología Bíblica, observan con espanto el día señalado por las Escrituras, donde los hombres que acepten la autoridad del anticristo, serán marcados en la mano derecha, o en la frente (Apocalipsis 13:16-17)…, más no han considerado que la “corriente de este siglo” ya comenzó, y la filosofía con el humanismo secular está penetrando con fuerza, en todos los ámbitos de la vida del ser humano a través de los medios de comunicación y la educación impartida en los colegios.

El “misterio de la iniquidad” ya está actuando, lo más lamentable es que está entenebreciendo a la iglesia que no está fundada en la Roca Eterna que es Cristo Jesús; temen el pavor de la Gran Tribulación, y no se dan cuenta que es “Ahora ya” cuando tenemos que mantenernos incólumes en nuestra fe, sin transar nuestros principios morales por un mejor bienestar social y económico. Amadas, no olvidemos el ejemplo de Abraham, y Lot su sobrino, (Génesis 13:9-17). Lot eligió según sus ojos, asegurando un porvenir económico y de estabilidad; Abraham agradó a Dios, sabiendo que su riqueza y su sustento provenía de Jehová JIREH, de EL-SHADDAI, del Dios Omnipotente…, todos sabemos el final de la historia.

Solamente la firme convicción en los principios soberanos de Dios, provocada por la obra del Espíritu Santo en nuestras vidas, puede hacernos cambiar conductas, enmendar malas acciones y comenzar a vivir una vida plena en el Espíritu. Las emociones no logran un cambio real, puesto que son efímeras, débiles y cambiantes. Por esta razón, muchos cristianos viven en el mar del desaliento, puesto que son llevados de aquí para allá, siendo vulnerables a los ataques contra la mente.
“El hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus caminos.” (Santiago 1:8)

Es la mente uno de los blancos preferidos de nuestro enemigo, por esta razón la palabra nos ordena renovar nuestro entendimiento, no conformándonos a este siglo. “No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta”. (Romanos 12:2). La forma de renovar nuestro entendimiento es a través de la Palabra de Dios, la cual comenzará a actuar en nuestras vidas produciendo convicciones firmes y sólidas, y solo así podremos comprobar cuál es la perfecta voluntad de Dios para nuestras vidas.

El desconocimiento e ignorancia de la Palabra nos hace errar, pues solo la Palabra es “Lámpara a nuestros pies y luz a nuestro camino”, que nos señala por qué senda caminar. Muchos cristianos han basado su fe, incluso en mitos y tradiciones creadas por los hombres, defendiéndolos a como dé lugar, y envolviéndose en discusiones insípidas que para nada edifican. Es más, muchos defienden con más ahínco tradiciones y dogmas humanos que la propia Palabra de Dios. “Entonces respondiendo Jesús, les dijo: Erráis ignorando las Escrituras, y el poder de Dios”. (Mateo 22:29)

La iglesia del Señor, no está llamada a defender posturas o pensamientos humanos, o posturas y corrientes políticas. Quien defiende nuestro derecho es el Señor, y la perfecta justicia proviene de él.
En tiempos como los actuales, donde la sociedad busca los mejores líderes para gobernar, la Iglesia también debe ser consecuente con sus principios, de tal forma de no dejarse llevar por ideas o corrientes que van en contraposición a las Escrituras y al pensamiento eterno de Dios.

El seguir la Ley de Jehová, el guardar sus mandamientos, el temor a Jehová, el seguir la misericordia y la verdad, el no apoyarse en nuestra propia prudencia, el perdón, la santidad, la rectitud, la integridad, la adoración genuina, son principios que nos aseguran plenitud en el Espíritu, paz, prosperidad y salud espiritual y física. El amar la ley de Dios, y encontrar en ella nuestra delicia, nos hace ser, como árbol plantado junto a corrientes de agua, nos hace dar frutos en su tiempo, y nos hará prosperar toda obra de nuestras manos.

“Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, Ni estuvo en camino de pecadores, Ni en silla de escarnecedores se ha sentado; Sino que en la ley de Jehová está su delicia, Y en su ley medita de día y de noche. Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, Que da su fruto en su tiempo, Y su hoja no cae; Y todo lo que hace, prosperará.”(Salmos 1:1-3)

Es necesario que la iglesia del Señor se levante, pero solo a defender su fe, tal como el Señor a través del apóstol Pedro nos encarga.
“…sino santificad a Dios el Señor en vuestros corazones, y estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros; “(1 Pedro 3:15)

Debemos estar preparados, para presentar defensa de la ESPERANZA QUE HAY EN NOSOTROS, CON MANSEDUMBRE Y REVERENCIA. Es así como toda defensa acérrima de ritos y tradiciones humanas, mediante ataques, mentiras, contiendas y odios está en CLARA OPOSICIÓN A LO ORDENADO POR LA PALABRA.

Convicción, no emoción.
Principios bíblicos, no tradiciones
Nuestra fe, no pensamientos humanos

Este es el tiempo en que la verdadera Iglesia se levante a vivir una vida con convicción plena en la Palabra de Dios, pues solo así, nuestro enemigo y la turbación que él trae serán derrotadas.

Con cariño
Alicia

 

 

 

 

diciembre 14, 2013

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