¿Qué le pasa a mi país?

Escrito por admin el mayo 15, 2012 – 10:56 pm -

 

 

¿Qué le pasa a mi país? Enuncio esta pregunta con un dejo de tristeza y desazón, hemos visto con asombro la reacción y el comportamiento desmedido a mi juicio, de algunos actores sociales que han incitado a la violencia a las masas, causando estragos en nuestro país. Entiendo que las personas  en plenitud de sus facultades, con  conocimiento, voluntad,  conciencia y libertad, por ende, ¡responsables!, puedan solicitar sus derechos. Pero se han olvidado de la responsabilidad y el respeto hacia ellos mismos y a los demás.

 

Hace 30 años atrás se podía definir al chileno, como una persona sencilla y equilibrada, al parecer las comunicaciones y la imitación de otros países que se creen desarrollados, ha impactado a nuestra sociedad. Pero no se dan cuenta de la degradación humana de “esta misma sociedad” que se cree moderna, al querer aprobar todo  tipo de leyes que le dan libertad, “falsa libertad”, a las personas que sólo desean licencia para pecar y ser los pésimos referentes para las generaciones que vienen…, sólo puedo comprender esto en el contexto, que el hombre está cegado por la corriente de este siglo dirigida por el enemigo de nuestras almas, ¿porque dónde queda su inteligencia? Si no alcanzan a sopesar las consecuencias que traerá a las próximas generaciones, el hecho que dos personas del mismo sexo convivan, siendo socialmente y legalmente aceptados, y más aún, adopten hijos que crecerán con una confusión emocional, intelectual y espiritual. ¡Pobre humanidad que no acepta el llamado de su Creador!

 

En este último tiempo hemos observado los grandes cambios sociales  culturales, y porque no decirlo “espirituales” ya que ahí se concentra el gran problema del hombre. El hombre sin Dios será siempre una marioneta de satanás, en todas las áreas.

 

¿Qué haremos nosotros?  Lo primero que debemos tomar en cuenta, es que  no somos de aquí, somos sólo gente de paso por este planeta, en realidad todos lo son, pero la diferencia es que hemos sido alcanzados por Dios para pasar la eternidad junto a Él, por tal motivo, no nos podemos conformar a este siglo ni menos acomodarnos al pensamiento errático de éste.

 

Surge hoy con más fuerza y autoridad, la Palabra de Dios en estas materias, pareciera que fue escrita para este siglo… ¡sí también fue escrita para hoy! Debo decirles que no hay ninguna autoridad, ciencia, persona o cosa alguna que pueda estar por encima de la poderosa Palabra de Dios, ella es la Autoridad máxima sobre todo imperio, nación y reino, o cualquier cosa que se levante en esta tierra o fuera de ésta…, “el cielo y la tierra pasarán pero mi Palabra no pasará”. La Palabra, es la voz de Dios hablando ayer y hoy al pecador.

 

El salmo 11, “el refugio del justo”, escrito por David bajo la inspiración del Espíritu Santo, nos entrega la respuesta exacta sobre lo que debemos hacer, primero el Señor nos enuncia la pregunta:

Si fueren destruidos los fundamentos, ¿Qué ha de hacer el justo?

 

Las Escrituras siempre responderán a las Escrituras, recordemos que no existe nada superior a ellas, porque es Dios hablando a la humanidad.

 

¿Nos esconderemos? ¿Diremos, ¡oh! yo soy cristiano pero acepto que todos deben tener sus derechos? Que evangelio fácil sería ese, que cómodo; el Salmo intenta responder también humanamente.., ¿escaparemos al monte? ¿Nos esconderemos? Y luego, ¡nos recuerda la verdad! Jehová está en su santo templo, Él está ahí, sus ojos ven todo lo que ocurre, ¡oh para  mí es respuesta suficiente! Pero el Señor tiene más, para nosotros: El Salmo 119 verso 126, nos da una orden expresa y nos aclara algo fundamental.

 

Tiempo es de actuar,  oh Jehová, Porque han invalidado tu ley.

 

Lo primero que nos afirma la Palabra de Dios, es que jamás los hombres podrán destruir lo que Dios ha creado, nunca, jamás. Lo que sí, han hecho los hombres, “es invalidar su ley” no la hacen válida para la sociedad actual, porque para el hombre postmoderno, todo es relativo y nada es absoluto, ese es el pensamiento de este mundo que es contrario al pensamiento de Dios y el creyente. Las buenas noticias para nosotros, es que Dios siempre ha tenido “un remanente” y ese remanente somos nosotros, la Iglesia de este tiempo…, Amada procura estar en este remanente, que tu familia esté en él, no podemos ser la Iglesia tibia de Laodicea, tenemos que ser la verdadera Iglesia de Jesucristo, como la Iglesia primitiva, que permitió ser perseguida antes de negar el nombre de Jesús… ¿qué harás tú?

En segundo lugar, el verso 126 nos habla en imperativo y con carácter de urgencia:

 

Tiempo es de actuar, oh Jehová

¡Tiempo de actuar! ¿Qué significado cobra hoy esta orden? ¿Marcharemos exigiendo derechos como todos los ciudadanos? Considero que es una acción válida, como muchas otras que hemos realizado inspiradas por el Señor; pero Dios nos conmina a hacer acciones prioritarias, básicas, fundamentales…, una de ellas es la Oración, llave que abre todas las puertas: es la conversación directa con Dios en el nombre de Jesús, es estar respirando aire celestial, es iluminarse como Moisés en la presencia de Dios, es cogobernar con Cristo nuestro Rey, Príncipe y cabeza de la Iglesia, es interceder por nosotros y por las autoridades, ya que todas éstas han sido puestas por Dios, y Él tiene poder para entrar en el corazón de los impíos y confundirlos. ¡La Iglesia pelea de rodillas!

 

Es hacer la voluntad del Señor predicando en primer lugar con nuestro testimonio, y en segundo lugar continuar predicando el Evangelio del Reino, proclamando su nombre por las calles y plazas como siempre lo hemos hecho ¡nos convenga o no nos convenga! tal como nos enseñó mi Obispo.

 

El libro del Profeta Joel, nos señala exactamente nuestro que hacer en nuestras congregaciones, nótese la urgencia de su llamado, del llamado de Dios hacia su pueblo:

 

Tocad trompeta en Sión, proclamad ayuno, convocad asamblea. Reunid al pueblo, santificad la reunión, juntad a los ancianos, congregad a los niños y a los que maman, salga de su cámara el novio, y de su tálamo la novia. Entre la entrada y el altar lloren los sacerdotes ministros de Jehová, y digan: Perdona, oh Jehová, a tu pueblo, y no entregues al oprobio tu heredad, para que las naciones se enseñoreen de ella. ¿Por qué han de decir entre los pueblos: Dónde está tu Dios?

 

De esa forma estaremos defendiendo nuestros derechos, el derecho a creer en el único y soberano Dios, el derecho a vivir en santidad, el derecho a salvar a nuestra heredad del oprobio del pecado; porque eso es lo que nos quitan las leyes de los hombres cuando éstas se aprueban. El Espíritu Santo y la Iglesia, es la que debe frenar el pecado en este mundo, por eso la Iglesia debe cumplir su rol a cabalidad…, poco a poco se tendrán que cumplir las profecías y reinará la maldad, y cuando suene la final trompeta, ya el misterio de la iniquidad estará totalmente dominando al planeta, en ese momento la Iglesia que esté preparada volará al encuentro de su Señor. Pero ahora… ¡es tiempo de actuar!

 

La palabra del Señor es categórica, una vez más, y les invito ir al libro del Profeta Miqueas: allí el profeta inspirado por el Espíritu del Señor, nos insta, nos desafía a que todos los creyentes formulemos públicamente, “Una declaración de principios” donde ya no los hay. Señalé anteriormente que hoy, todo es relativo, y pocos son los que viven por los principios fundamentales de la Palabra del Señor.

Por lo tanto es menester que proclamemos el nombre de nuestro Dios a los cuatro vientos y declaremos que Cristo es el Señor, y que eternamente le adoraremos, aunque el mundo se derrumbe a nuestro alrededor…, seremos el remanente de este siglo. La invito a proclamar esta Palabra:

 

¡“Aunque todos los pueblos anden cada uno en el nombre de su dios, nosotros con todo andaremos en el nombre de Jehová nuestro Dios eternamente y para siempre”!

 

Con cariño

 Alicia

 


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Convención Dorcas:Damas al Servicio de Dios

Escrito por admin el abril 17, 2012 – 10:12 pm -


 

Invitación

Les recordamos a todas las Pastoras de la Quinta Región, desde Los Vilos hasta Casa Blanca, que la Apertura de nuestra “Convención de Dorcas” se realizará en la Iglesia de Cabildo, Sede de este Encuentro, a las 10 AM del Viernes 20 de Abril del presente.

Agradecemos a nuestro Pastor Presbítero Manuel Esquivel Órdenes y a nuestra amada Pastora Gladys Vilches por abrir las puertas de su Iglesia para desarrollar este magno evento.

La asistencia es obligatoria para todas nuestras Pastoras, cada una de ellas debe acudir con cinco hermanas, no se debe llevar niños, dado el tenor de esta convocatoria


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Ya llegaremos a casa…

Escrito por admin el abril 17, 2012 – 8:55 pm -

 

 

Amadas compartiré con vosotras lo que afirma un prolífero escritor cristiano acerca del libro del Apocalipsis o Revelaciones.  Éste, podría titularse el “Libro de la ida a casa”, pues en él, se nos muestra nuestro verdadero hogar… ¡el celestial! De allá somos, sin discusión

¡Y tanto que nos aferramos a esta vida temporal! tanto, que muchas veces perdemos la perspectiva de lo eterno, caminamos con nuestra cabeza gacha mirando lo intrascendente cautivándonos con aquello. Aun siendo creyentes, inconsciente y neciamente colocamos todo el corazón en construir tesoros, casas, educación, iglesias, como si éstas fueran para toda la vida…, y se nos va la vida en ello.

Pero es imperativo recordar quienes somos, Jesús nuestro Dios, Señor, Rey y Maestro clamó a su Padre y dijo acerca de nosotros: “No son del mundo,  como tampoco yo soy del mundo”

Pedro y el autor del libro de Hebreos, señalan,  que somos “extranjeros y peregrinos” porque no pertenecemos a este mundo, somos gente de paso; pero a diferencia de los no creyentes, ¡sabemos con Quien vamos a pasar la eternidad! Pablo lo reitera: “Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos,  sino conciudadanos de los santos,  y miembros de la familia de Dios…”

Nuestros días están prefijados por Aquel que nos dio la vida, ¡Aquel quien  es el Autor de la vida! Él nos mantendrá en nuestra casa temporal, hasta que hallamos concluido totalmente el propósito para el cual fuimos creados, ni antes ni después…, que glorioso es descansar en este conocimiento, Él sabe cuándo será el día que nos llamará al hogar celestial. Por tal razón el verdadero creyente vivirá sus días, como si fuera su último día aquí en la tierra.

Pablo, lo ratifica: Porque sabemos que si nuestra morada terrestre,  este tabernáculo,  se deshiciere,  tenemos de Dios un edificio,  una casa no hecha de manos,  eterna,  en los cielos.

Queridas, somos como la flor del campo en la mañana es, y en la tarde ya marchita; está a punto de expirar…,    “como la hierba son nuestros días, en la mañana florece y crece; a la tarde es cortada y se seca…, enséñanos a contar nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría”

 ¿Cuál es entonces nuestro problema? Es la equivocada noción del tiempo, nuestro tiempo, como canta un poeta…, “nos hablaron una vez cuando niños,  cuando la vida se muestra entera”…,  es verdad, decíamos tenemos toda la vida por delante, pero que equivocados estábamos, el tiempo pasó tan veloz y fue dejando huellas en nuestras vidas sin darnos cuenta… ¡ahora sí que miramos la vida como un suspiro!

¡Mar del Plata y yo, estamos de acuerdo!…,  Desde mi ventana, ya miraba el tiempo cuando niña, parecía que él estaba detenido;  fui creciendo, pero entonces, no jugaba él ya conmigo se alejaba, poco a poco, decidido.  Y hoy adulta, en la vorágine de cosas lo persigo porque corre, corre, como enloquecido…, temo que en una mañana, sin haber envejecido una voz me diga, tu tiempo se ha ido… Tengo miedo que El me llame sin tener en mis archivos, algo digno que contar de mi destino

Si Él me llama a su presencia… ¡dime alma que le digo! cuando sé, que no fue todo haber creído. No me basta lo ganado, ni me importa lo perdido;  gana y pierde solo aquel que algo ha tenido,  no me asusta la guadaña, de la muerte en mi camino ¡me atormenta todo aquello no vivido!

Es menester, que fijemos ya los ojos en lo imperecedero, en lo eterno, de donde somos, allá donde está nuestro hogar, donde nuestro Padre nos espera; toda nuestra vida aquí en la tierra, nos hemos estado preparando para ese momento glorioso e inefable…, ver cara a cara a quien quiso morir por nosotros, para que la vida nos alcanzara. Cristo es la vida.

Juan Bunyan, escritor del “Progreso del peregrino” ilustra nuestra corta y luchada vida: porque hemos peleado la buena batalla,  hemos  guardado la fe, y pronto habremos acabado la carrera. Bunyan ve el caminar del cristiano con tanta nitidez, dejó impreso en sus escritos la vida temporal del creyente  y alegóricamente nos muestra esa vida con sus derrotas y sus victorias, pero lo más glorioso y verdadero, la victoria final que Cristo nos aseguró.

El ve, la triunfal llegada del cristiano a la gloria eterna, y concluye exclamando… ¡Esta fue la escena de la cual desperté y la mire una y otra vez!…, y aunque su peregrinaje había terminado, yo aún me encontraba en la llanura, y en el desierto severo, miré y suspiré en oración… ¡Oh Dios completa mi peregrinaje!

¡Condúceme sin peligro!

Con cariño

Alicia


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¡ Bienaventuradas!

Escrito por admin el abril 7, 2012 – 7:27 pm -

Amadas en Cristo

 

 

 

El Señor nuestro Dios, nos ha situado en un lugar de prominencia, único y excelente, por tal razón acudimos a su presencia en humildad de espíritu, solicitando su presencia, gracia, virtud y la capacidad para lograr el propósito para el cual fuimos llamadas. Entendemos que sólo su gracia es la que puede garantizarnos el éxito en las tareas espirituales que a diario emprendemos, podemos tener conocimiento en muchas áreas del saber, pero si no administramos con sabiduría y virtud, de nada nos servirá tal conocimiento.

He oído decir que el sólo conocimiento bíblico, hace a personas convencidas; el conocimiento de un evangelio basado en lo emocional, nos hará cristianas fluctuantes y frágiles; pero si mezclamos el conocimiento de las Escrituras, más el Poder del Espíritu Santo seremos cristianas poderosas en fe, y capacitadas para llevar a cabo la tarea encomendada.

Si consideramos en que consiste nuestra labor en la Obra del Señor, creo que la podemos dividir en dos grandes áreas: La Administrativa y la netamente Espiritual. Pero ambas requieren de la guianza del Espíritu Santo morando en nosotras. Tomar decisiones, delegar tareas, aconsejar, guiar a mujeres hacia Cristo, amonestar, predicar…, son acciones mayúsculas que corresponderán a una de estas dos áreas de nuestro que hacer como siervas de Dios.

La Palabra del Señor dice lo siguiente: “De la abundancia del corazón habla la boca”, es decir, cuando hablamos, nos damos a conocer quiénes somos en realidad. Dios es el creador de las ideas, los pensamientos y las palabras. Si definimos lo que es una “Idea” podemos decir que es un pensamiento concebido, o la representación mental de algo. “Un pensamiento” es una palabra no hablada, una palabra en silencio que está en nuestra mente, ahí se forman y ordenan las ideas y los conceptos. “Una Palabra” es un pensamiento revelado, un pensamiento expuesto, un pensamiento hablado; la palabra expresa la idea. Nosotras ya sabemos el modo de pensar del mundo, conocemos sus ideas y sus palabras, la biblia expone acerca de ello como “La corriente de este siglo”. No hay nada tan poderoso como una idea, ¡la Creación fue producto de la idea más gloriosa y portentosa de Dios!

Como podemos ver, tenemos ahora, y por causa del pecado, dos fuentes de pensamientos; las de este mundo, lideradas por el maligno; y la Fuente inagotable del bien, de donde procede todo buen pensamiento, idea y Palabra. Si deseamos tener buenas ideas, debemos ir urgentemente a la presencia de nuestro Padre Celestial, para que nos traiga buenos pensamientos, y así hablar las Palabras de Dios en nuestras ideas; cuando una idea viene a ser un pensamiento establecido y arraigado se convierte entonces en una “ideología”, y ésta misma establecida ya en las personas, se convierte en una “filosofía”

Filosofía es una palabra derivada del griego dividida en dos: Phileo que significa amor, y Sophia que significa conocer o conocimiento. Por lo tanto filosofía es amor al conocimiento; es amar lo que uno sabe. Cada una de nosotras traía antes de conocer a Cristo nuestra propia filosofía, maneras de pensar que no provenían de Dios, sino del mundo.

La fuente de nuestras ideas debe estar fuertemente arraigada en Dios, en su Palabra, es ella la que nos capacita para ejercer el rol que el Altísimo nos ha asignado. Jesús nos explica: Las Palabras que Yo he hablado, son espíritu y son vida; Él ha cambiado nuestra mente y nuestra manera de pensar,  las cuales estábamos amando…, por eso la Escritura dice que lo que contamina al hombre no es lo que entra a su boca, sino lo que sale de ella. Que fundamental es entonces vivir en los medios de gracia, porque seremos y pensaremos lo que continuamente oímos, y tendremos fe, en lo que oímos; “La fe viene por el oír continuamente la Palabra de Dios”.

Para ser mujeres consolidadas en la obra del Señor, siendo la ayuda idónea de nuestros maridos, ocupando el lugar principal entre las mujeres de nuestras Iglesias, debemos derribar toda filosofía humana y huecas sutilezas:   Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas,  según las tradiciones de los hombres,  conforme a los rudimentos del mundo,  y no según Cristo. (Colosenses 2:8.)

Si existe una persona que realmente conoce lo que pensamos, esa Persona es Dios: “Tú has conocido mi sentarme y mi levantarme. Has entendido desde lejos mis pensamientos” (Salmo 139:2). Llegamos a ser lo que continuamente pensamos;” Si sembramos un pensamiento, producirá una acción, si sembramos una acción producirá un hábito, si sembramos un hábito producirá un carácter, si sembramos un carácter produciremos un destino…,” la Escritura lo dice de esta forma: “Como el hombre piensa así es él”

Concluyendo entonces, ¿cuáles serán los “Principios fundamentales” que Jesús requiere para trabajar como siervos o siervas de EL?

Primero “nuestra filosofía o manera de pensar”: Tenemos que pensar bien, tenemos que pensar como Jesús:

En el Sermón del Monte, Jesús nos enseñó su manera de pensar:

  • Bienaventurados los pobres en espíritu, (humildes, dependientes de Dios) porque de ellos es el Reino de los cielos
  • Bienaventurados los que lloran (los afligidos) porque ellos recibirán consolación
  • Bienaventurados los mansos, porque recibirán la tierra por heredad
  • Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados
  • Bienaventurados los misericordiosos, porque alcanzarán misericordia
  • Bienaventurados los puros y limpios de corazón, porque verán a Dios
  • Bienaventurados los pacificadores, porque serán llamados hijos de Dios
  • Bienaventurados cuando por mi causa os vituperen y os persigan,  y digan toda clase de mal contra vosotros,  mintiendo. (La persecución es parte del éxito espiritual, Jesús enseñó que ésta es una bendición)
  • Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia,  porque de ellos es el reino de los cielos

Segundo ”no sólo debemos llamarnos siervos o siervas”: Debemos tener el corazón de un verdadero siervo, la meta nuestra no es el estatus que llevamos, la meta es el “Servicio”.

  • Mas entre vosotros no será así,  sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor, (Mat 20:26)
  • Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros,  cuidando de ella,  no por fuerza,  sino voluntariamente;  no por ganancia deshonesta,  sino con ánimo pronto; (1° Pedro 5:2)

 

Ambos principios nos harán mujeres sólidas y capacitadas para emprender las tareas del Reino aquí en la tierra. Como tú puedes apreciar amada pastora, no hay nada ni nadie, que puede quitar de ti, la bendición de liderar a otras mujeres que necesitan urgentemente de nuestra intervención, si seguimos estos dos principios fundamentales.

Ya no debemos refugiarnos en nuestra simpleza, poca sabiduría, o pobreza; Dios nos ha tendido un camino para ejercer nuestro ministerio sin excusa alguna; lo único que puede abortar esta bendición en tu vida, es la pereza para descubrir la manera de pensar de Jesús, y el orgullo que no te permitirá tener un corazón de sierva.

Con todo mi amor para las esforzadas Pastoras de nuestra  Iglesia

Pastora Alicia


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¿Por qué lloras tu?

Escrito por admin el abril 4, 2012 – 5:14 am -

 

 

 

Las causas del llanto de una mujer son tantas, como tantas son sus penas y alegrías. Todos llegamos a este mundo llorando, pero ese llanto significa vida, vigor, un pronóstico bueno para comenzar la vida; luego crecemos, y poco a poco, tomamos conciencia de lo bueno y de lo malo, de las alegrías y de las penas, del rechazo o de la aceptación, de la ilusión y de la decepción.

Los matices de la vida que a cada una de nosotras le ha tocado vivir, hacen de ésta una vida completa y auténtica. Continuamente se dice que la mujer es mucho más emocional que el hombre, puede ser, pero yo diría que somos más sensibles… ¿el motivo?, Dios nos hizo así, de esa forma, estamos preparadas para enfrentar muchas dificultades, adversidades y sinsabores; pero lo más preciado,  estamos preparadas para ser madres, sensibles al llanto de un hijo, sensible para contemplar el rostro de los suyos y percibir de inmediato que algo bueno o malo está sucediendo en ellos.

Existen otras lágrimas, lágrimas no buenas, también son una realidad en el mundo; lágrimas de impotencia, de rabia, de odio, de soberbia, en fin tantas…

Y las otras…, son lágrimas de felicidad, de gozo, de afecto, de alegría infinita por el éxito de un hijo, de su marido, de los que ama. ¡La emoción sin igual de disfrutar de la primera mirada del hijo que recién ha nacido…, indescriptible dicha!  Pero ¡oh que contradicción!, cuando estamos alegres, lloramos, y cuando estamos tristes, tratamos de cubrir esa tristeza con una sonrisa, para luego llorar a solas. La lista es larga,  lágrimas de pena, de dolor infinito de ver  sufrir a los suyos, de abatimiento, del abandono del ser querido. Dicen que las lágrimas lavan el alma…, puede ser,  pero muchas veces viene el cansancio de tanto llorar y se secan los ojos de dolor.

¡Pero hay otras lágrimas! Éstas son provocadas desde el cielo, lágrimas poderosas, lágrimas que trascienden a la eternidad, lágrimas que sólo conocen los redimidos; éstas son causadas por el amor de Dios, ¡del perdón! al encontrarnos con Cristo,  lágrimas de gozo infinito al sentir y saber que EL nos ama, y lágrimas de tristeza infinita al reconocerse la más vil pecadora ante la santidad de Dios.

Ya el milagro de la redención en nuestros corazones está sellado, tenemos un nuevo corazón, pero ahora mucho más sensible y preparado para oír la voz del Amado, preparado para vivir el Reino aquí en la tierra, preparado para oír el clamor del que sufre, para sentir el dolor ajeno e ir presurosas en su ayuda. ¿Cuántas habrán sido nuestras lágrimas por la causa de Cristo? ¿Cuántas habrán sido provocadas por el escarnio de los burladores de la cruz? ¡Pero cuántas lágrimas de victoria hemos derramado cuando hemos vencido, y las hordas de tinieblas no han podido someternos porque el Omnipotente está a nuestro lado como poderoso gigante!

Quiero concluir con la precisión de otra clase de lágrimas: éstas son lágrimas del compromiso adquirido con el Reino de Dios y su justicia, del compromiso y de la fidelidad al Señor de la vida, del compromiso de ser una “sierva” verdadera; porque la que es sierva aprobada por Dios, sabe que el camino no será fácil, sabe que habrá lucha a muerte con el enemigo de nuestras almas, no son lágrimas de miedo, no. Son lágrimas de “temor a Dios” por querer llevar una vida íntegra, por querer  agradar a Aquel que nos llamó.

Todo aquel que se compromete con Cristo en una instancia superior, “sabe” que va a sufrir. Hay y siempre ha habido, quienes les gusta la honra y el título y bregan por ello; pero éstos, no son los verdaderos ungidos, y por tal razón no hacen cuestionamientos,  confían en sus propias armas y estrategias humanas, y no logran percibir, ni dimensionar los misterios del mundo espiritual, y las maquinaciones del enemigo de nuestras almas. Los verdaderos llamados a las tareas del Reino, saben que deben tomar el camino de la cruz, eso provoca dolor y  pavor, porque saben, lo que significa ganar un alma para Cristo y saben también lo que significa, que lobos rapaces la ataquen, saben que engendrar y cuidar hijos espirituales provocará sufrimientos, y saben que por amor hay que humillarse, callar, ser puente para los más débiles…, pero también saben que junto a esas lágrimas vendrá el Espíritu del Señor y transformará nuestro llanto en gozo celestial.

Muchos hemos llorado con el llanto de los “verdaderos”, pero también con el llanto de los “vencedores”, porque el Espíritu del Señor  reposaba en nosotros;  nuestros ojos han podido  ver el camino de la cruz…

 ¡Oh yo veo a mi Señor Jesucristo, en Getsemaní! Y su voz diciendo: Padre, si quieres, pasa de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya Él sabía lo que venía, la cruz, pero su agonía se transformó en heroísmo, en amor…, puro amor hacia nosotros. Tu has amado, por eso aceptaste el llamado; así como Cristo amó, por eso aceptó la cruz.

Amadas, sigamos las huellas de quienes han amado, esas son las huellas del Maestro, avancemos hacia vida eterna y aceptemos el llamamiento de nuestro Señor. Él nos dejó  su Palabra, su Poder, una Promesa:

“Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio”

Alicia


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Editorial Revista octava edición

Escrito por admin el febrero 14, 2012 – 4:34 am -

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Amadas en el Señor:

 

Que grato es poder reencontrarnos a través de estas líneas, pero lo más importante, es hacerlo a través de nuestro trabajo que nos identifica; son muchas nuestras tareas como siervas de Dios, y creo representar el sentir de todas ustedes…, lo hacemos  gozosas.  He sentido mucha alegría al reiniciar una de ellas: Nuestra labor en las diferentes “Confraternidades” que se realizan a lo largo y ancho de nuestro país. “¡Mirad cuán bueno y cuán delicioso es habitar los hermanos juntos en armonía!”

 

Lo que caracteriza a nuestra Iglesia Unida, es precisamente eso, la “Unidad” y la comunión de espíritu, y es allí, donde envía el Señor, “bendición y vida eterna”. Si analizamos la finalidad de reunirnos, no podemos dejar de lado el primer y gran propósito de nuestras convocaciones, adorar al Altísimo Dios. Y es precisamente en esa adoración, hecha en comunión de espíritu, donde el Espíritu Santo nos enriquece individualmente y corporativamente, como ciudadanas ya, del Reino de los cielos. Es en esa instancia, donde Dios nos prepara para las batallas que hemos de librar, prepara y moldea nuestro carácter a través de su palabra, y la comunión que hemos de tener la una con la otra, en amor no fingido, ya que el evangelio que hemos recibido es acción, y es verbo; porque la fe, sin obras es muerta.

 

Es allí donde aprendemos el “modo de pensar” de nuestro Padre Celestial, y también tenemos que desaprender progresivamente nuestro “modo de pensar”, todas tenemos un modo de pensamiento, y es de acuerdo a la manera de pensar que tenemos, la manera en que actuamos.

 

¿Por qué hago lo que hago? ¿O por qué pienso lo que pienso? ¿Cuál es mi motivación? Todo esto dependerá de nuestra filosofía de vida, es imposible “no tener” una filosofía de vida, ya que nos delata nuestro actuar…, lo que pensamos, eso hacemos.

Filosofía es la mirada que yo doy a la vida, es lo que yo pienso de la vida. Si no creo en Dios, voy a vivir una vida sin Dios, liberal, no sujeta al pensamiento de Dios. Pero gracias damos al Todopoderoso, ya que un día fuimos alcanzadas por Cristo Jesús, y cuando le conocimos a través de su Palabra y de su Santo Espíritu, cambió nuestro pensamiento, es decir, cambió nuestra filosofía de vida. A través del nuevo nacimiento, este milagro que nos hizo pasar de las tinieblas a la luz admirable, instantáneamente produjo un cambio radical en nuestra manera de ver la vida…, ahora es todo diferente.

 

Cuando este milagro ocurrió, todo cambió; antes, sólo sabíamos mirar hacia abajo como la mujer encorvada, más el Señor nos hizo elevar nuestra mirada al cielo; en mi experiencia personal, en ese inicio de la verdadera vida, no habían palabras para responder a lo que me estaba sucediendo, no tenía un fundamento en las Escrituras, para explicar a los demás lo que estaba sintiendo…, esa paz infinita, ese amor inefable, ese gozo que antes nunca tuve…, era un bebé espiritual, no comprendía a cabalidad el cambio tan radical realizado por Dios en mi vida…, pero una cosa sabía hacer ¡glorificar el nombre del que me había salvado! Sabía gritar un ¡Aleluya!  Mi razón no concordaba con mi corazón, pero Alguien que había prometido ya nunca más escribir su Ley en tablas de piedra, las estaba escribiendo en mi propio corazón, el Santo Espíritu de Dios soplaba desde mi interior la verdad de Dios de una forma sobrenatural y jubilosa. ¡Que gloriosa vida comencé a vivir!, que me importaba lo que de mi se comentara, lo único importante “era y es aún” adorar al que cambio eternamente, mi lamento en baile.

 

Ahora tenía hambre y sed de justicia; hambre de la Palabra de Dios, comencé a leer el Libro de los libros, y fueron revelados para mi, los Misterios del Reino de los cielos, que están reservados para los redimidos por la sangre preciosa de nuestro Señor Jesucristo; convicta de su verdad, empecé a amar esas Santas Reuniones; esperaba el día y la hora en la que corría al Templo, para agradecer, adorar y engrandecer al Dios viviente en mi vida; ya pasado un breve tiempo, con que alegría y “susto” a la vez salí a la calle por primera vez a predicar este evangelio eterno y a Jesucristo, Dios de amor y salvación.

A mi poco andar espiritual, me nominaron para integrar el Estudio bíblico, tenía 17 años en aquel entonces, y para mi sorpresa, la condición era asistir también a la clase de Dorcas, y en las Escuelas Dominicales ser la profesora de la segunda clase, la de mis hermanas Dorcas, fue difícil y complicado, pero un día me di cuenta que amaba estar allí. Amadas…, amo estar allí.

 

Nuestra manera de pensar y de ser, han ido cambiando desde entonces, estamos continuamente siendo transformadas, avanzando, como comienza la luz del día hasta llegar a su plenitud; así  alumbrará nuestra luz delante de todos los hombres. Nuestro testimonio se irá perfeccionando de día en día, en la medida que obedezca con la razón y con el corazón, que en la comunión de los santos, nos conviene estar, nuestras grandes reuniones, nuestras hermosas confraternidades nos harán experimentar la llenura del Espíritu de Dios en nuestras vidas y la comunión perfecta que debe existir entre nosotras.

 

Amo la reunión  de Dorcas: Damas al servicio de Dios, amo nuestras Confraternidades, seguramente pronto, nos veremos en alguna de ellas.

 

Con cariño,

 

Alicia


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Equipadas para servir

Escrito por admin el febrero 5, 2012 – 4:44 am -

 

 

 

 

 

 

Amadas en Cristo Jesús:

 

Ha terminado un año de arduo trabajo de servicio al Señor, cada una de nosotras ha hecho lo suyo, es decir, lo que Dios en su infinito amor le instó a hacer y por qué no decirlo a “ser lo que Él quiere que seamos”. Somos la idea de Dios, creadas a su Imagen y hechas para servir.  Corporativamente, también nos hemos esforzado en cumplir el propósito para el cual el Señor nos guió, producto de nuestras y vuestras oraciones, es que se dio a lugar nuestro programa para el año, que recién se nos fue…, “Equipadas para servir”.

 

 

1° Iglesia de Caldera, Iglesia de Con-Con, 1° Iglesia de San Miguel Santiago, 2° Iglesia de Linares, y por último 2° Iglesia de Puerto Montt, ¡¡ Gracias!! Ustedes nos abrieron sus puertas para recibir a las Pastoras que obedientemente se dieron cita a esta santa convocatoria, que tenían el sólo objeto de prepararnos para vivir su Reino aquí en la tierra, donde El, en su bendita Providencia nos señaló y nos plantó.

 

Equipadas para servir tenía grandes objetivos tales como: “Propender al desarrollo del carácter y la madurez cristiana en cada Pastora de la IUMP” y “Propender a la unidad del cuerpo de Pastoras de la IUMP”. Para acceder a tales objetivos tuvimos que desarrollar otros, que nos conducirían a los ya enunciados, y trabajamos para que cada pastora tuviera en claro que “Tenemos una identidad individual y corporativa en el cuerpo de pastoras” empezamos por donde siempre corresponde hacerlo, nuestra identidad ante todo lo que seamos, digamos ser, o poseamos; es el de ser una “Hija de Dios”, luego una “Sierva de Jesucristo”.

 

A la luz de la palabra analizamos y dimos respuesta a una interrogante ¿Por qué soy una pastora?, ¿Por qué se nos menciona en nuestros medios pentecostales, como a tales?  Bueno la respuesta es categórica, Dios en su infinito amor y soberanía, llamó a nuestros esposos para tan alta honra; sin duda, nosotras no hemos recibido directamente esa preciosa unción; pero en este caso, y creo que ningún estudiante serio de las escrituras podrá rebatir, fuimos también elegidas por Dios para ser la compañía idónea para nuestros esposos. En la Presciencia de Dios, estábamos destinadas para servir al Señor a través de este Ministerio, nuestro matrimonio lo planificó el Señor en el cielo; no nos cabe duda de aquello;  como tampoco ponemos en duda, que El que nos llamó, también ha entregado dones en nuestras manos para servirle con excelencia. ¡Gracias Señor Jesús!

 

Si bien es cierto, las Iglesias reformadas o históricas, no usan ese denominativo para la esposa del Pastor, pero  en los medios de gracia pentecostales, es así. Somos diferentes, y esto no es por ignorancia de las Escrituras; en primer lugar, en la práctica desarrollamos nuestro ministerio al lado de nuestros maridos, toda esposa de pastor Pentecostal, tiene que tomar la mancera y ser la que preside el movimiento femenino “Dorcas: Damas al servicio de Dios”, y en la palabra de Dios, el ministerio de la mujer fue revindicado por nuestro Señor Jesucristo y luego aclarado por el apóstol Pablo:

 

 

“Donde no hay griego ni judío, circuncisión ni incurcisión, bárbaro ni escita, siervo ni libre, sino que Cristo es el todo, y en todos”

Colosenses 3:11

 

Las escrituras nos muestran a dos grandes mujeres que ministraban en la obra del Señor:

 

“Ruego a Evodia y a Síntique, que sean de un mismo sentir en el Señor” Filipenses 4:2

 

En la práctica, llevamos a cabo la tarea de pastorear al área femenina de nuestras Iglesias, históricamente así lo ha sido desde los inicios de nuestra Iglesia Pentecostal en Chile, nuestro Obispo Carlos San Martín Pulgar, reconoció nuestro ministerio al lado de nuestros esposos, lo avaló, y lo cuidó. Tenemos muy clara nuestra función y rol a desempeñar, incluyendo y enfatizando el  respeto a las autoridades eclesiásticas, comenzando por nuestros propios maridos.

Nuestro consejo y mensaje ha sido la palabra de Dios:

 

“Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo”

Efesios 5:24

 

“Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la Iglesia, y se entregó a sí mismo por ella”

Efesios 5:25

 

Nuestro mensaje es y debe ser, un mensaje de amor y esperanza, un mensaje Cristo céntrico. Hemos sido enseñadas a ser prudentes y sabias, ocupando el lugar de honra que el Señor nos ha entregado. Estando enfocadas, a realizar nuestra labor, de la enseñanza y la predicación de la palabra del Señor,  enseñando a nuestras hermanas Dorcas desde la mesita que tan bien nos ha acompañado hasta el día de hoy.

 

Es más, agradecemos a Dios porque nos ha tocado la mejor parte (con mucha humildad lo decimos) somos nosotras, la que cargando desde nuestro vientre a nuestros hijos…,  preciosos meses de espera, ellos  han nacido, y luego les hemos “criado” , y junto a nuestros esposos hemos formado a los que ya “son”, “fueron”, o “serán”,  los predicadores del hoy y del futuro, los pastores de antaño, de hoy, y del mañana; hemos colocado nuestro púlpito en una cuna, y desde allí, mañana, tarde y noche les hemos predicado el evangelio de salvación, les hemos hecho memorizar y recitar los salmos y versículos de las escrituras que hasta hoy, han sido su defensa y escudo; les hemos enseñado los principios fundamentales de las escrituras, y a respetar y a honrar a sus padres, sus pastores, su familia, su Iglesia y todos aquellos que nos presiden en el Señor.

 

Tenemos la honra de ser una Iglesia callejera, que hasta el día de hoy proclama el dulce nombre de nuestro Señor Jesucristo, somos embajadoras y voceras del Reino de los cielos aquí en la tierra, al igual que nuestros hermanos, jóvenes, jovencitas y niños, porque Dios no hace acepción de personas; allí también ha estado nuestro trabajo. Las visitas a los enfermos, a las cárceles, hospitales y hogares, también han sido nuestro lugar de trabajo; silenciosamente hemos instalado nuestro altar, haciendo obra personal predicando a nuestras vecinas, nuestras compañeras de viaje, en un bus, en el almacén, etc. La oración ha sido nuestra fiel compañera.

 

También tenemos el alto honor y privilegio de anónimamente aconsejar y guiar a todos los que demandan de nuestra experiencia y conocimiento, niños, jóvenes, jovencitas, y Dorcas.

 

Deseamos honrar al Señor en nuestras Convenciones  enseñando la sana doctrina, inserta en las escrituras, atendiendo al llamado que nuestro Señor Jesús nos hiciera:

“Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestra alma”

Mateo 11:29

 

¡Respondemos al llamado!  Queremos ser como Jesús; mansos y humildes de corazón, para hallar descanso para nuestras almas.

 

Equipadas para servir, tuvo la finalidad de hacernos comprender que estamos en este camino de Santidad, para servir y no ser servidas, para amar,  perdonar, y enviadas a:

 

“Predicar el año agradable al Señor”

Lucas: 4:19

 

A todas nuestras Pastoras que dedicaron tiempo, oración, sacrificio y ayuno para que este proyecto  se realizara, le damos nuestro profundo agradecimiento; en ello incluyo al Directorio de Pastoras, al equipo de Pastoras expositoras, a nuestros Pastores y Pastoras dueñas de casa que nos recibieron con tanto amor y gentileza. Nuestro Padre celestial os bendecirá, y sabrá pagarles conforme a sus riquezas en gloria…, muchas gracias.

 

Con cariño

Alicia                                           


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¿Dios en un pesebre?

Escrito por admin el enero 19, 2012 – 11:09 pm -

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Los Profetas y Moisés lo anunciaron, ellos le aseguraron al pueblo escogido por Dios, vez tras vez, que había de venir un Mesías que sería el “Rey de los judíos”. Por consiguiente, esperaban con apasionada expectativa y patriotismo la aparición de ese Rey con gran pompa y manifestación de poder.

Leemos en Isaías 7:14

“Por tanto, el Señor mismo os dará señal: He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel (Dios con nosotros)”

 Isaías 9:6

“Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios fuerte, Padre eterno; Príncipe de paz. Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán límite, sobre el trono de David y sobre su reino, disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en justicia desde ahora y para siempre. El celo de Jehová de los ejércitos hará esto”

El milagro más grande que ser humano alguno ha sido testigo, es que Dios pudiera llegar hasta nosotros tomando la forma de hombre para identificarse con nosotros; Miqueas también declara:

“Sus salidas son desde el principio, desde los días de la eternidad” (Miqueas 5:2)

El profeta declara que el eterno vendría a nosotros, Isaías nos relata cómo llegaría hasta nosotros, a través de una virgen nacería aquel que se llama Emanuel.

 

Luego Juan declara: “Aquel verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros” (Juan 1:14). EL es infinitamente más hermoso en persona, que  la visión que  haya suministrado cualquiera de los profetas. Sus discípulos y los que fueron sanados por El, lo declaran…, y nosotros hoy en este siglo 21, le hemos conocido en Espíritu y Verdad, y lo declaramos. Yo le conozco…, le he visto, amado y adorado en su humillación, caminando por las calles de Galilea, a muy bueno sentándose en el maravilloso púlpito del Monte de los Olivos, y luego yendo hacia la cruz, es la persona más preciosa y tierna que he visto por fe en las escrituras. También le he visto, amado y adorado en su exaltación…

“No temas yo soy el primero y el último; y el que vivo, y estuve muerto; mas he aquí que vivo por los siglos de los siglos, amén. Y tengo las llaves de la muerte y del hades” Apocalipsis 1:17-18)

 

Todos los mapas del mundo y todos los almanaques y calendarios mencionan el lugar y la fecha del nacimiento del Cristo (Ungido en el idioma griego). Jesús nació en Belén de Judea (Miqueas 5:2; Mateo 2:1), en los días de Herodes el falso rey. Tanto el lugar como el rey son conocidos, no se puede dejar este relato sólo a la imaginación, se nos dan nombres y fechas. Por lo tanto el Cristianismo es una religión histórica; el Evangelio no comienza con la frase: “Había una vez…”; empieza con Belén en Judea. Allí está el pueblo, y podemos comprobar el lugar preciso donde nació Jesús.

Las afirmaciones de los evangelios están fundamentadas en hechos, y no hay crítico ni incrédulo que pueda dudar de ellas, los relatos se asientan sobre el fundamento sólido de la historia. No edificamos nuestra fe sobre un mito, sino en hechos concretos; “esto que aconteció no fue en un rincón oscuro, sino a la luz del día, y es un hecho que no le teme al mapa del geógrafo ni a la pluma del historiador” (Henrietta C. Mears 1966)

 

Pero qué diferencia podemos apreciar entre el nacimiento de un rey terreno, y el nacimiento de un Rey que era ni más ni menos, que el mismo creador del Universo, como Juan dice:

“Todas las cosas por El fueron hechas, y sin El nada de lo que ha sido hecho, fue hecho”

El Dios eterno comienza su vida terrena en un establo, su cuna fue un pesebre, ¡OH! su familia y allegados eran gente humilde; apareció a nosotros como un niño indefenso ¡Que humano era nuestro Señor! Pero Jesús fue anunciado por un arcángel, saludado por un coro angelical, y luego el canto de alabanza de los pastores de la misma región que velaban y guardaban las vigilias de la noche sobre su rebaño…, y adorado por los más sabios filósofos de la tierra. ¡Que divino era nuestro Señor!

Jesús es la ternura coronada y entronizada, la mansedumbre, humildad y el amor abnegado. Aunque es el “Rey de reyes y Señor de señores”, sin embargo tan accesible, tan sencillo, tan humilde como un niño. El viene a nosotros en el humilde aspecto del niño de Belén, el andante sin hogar y el crucificado del calvario.

Pero EL vendrá otra vez en toda su majestad y gloria como Rey y Señor…, sólo aquellos que le aceptan en su “humillación”, participarán en su “exaltación y en su Reino”

Que bendición para los magos del Oriente; eran sabios persas, que estudiaban las estrellas. Venían a adorar y a honrar al Rey, estos hombres no preguntaban: “¿Dónde está el que ha nacido para ser el salvador del mundo?”, sino ¿Dónde está el rey de  los judíos que ha nacido?

La sagrada estrella se había detenido sobre un mesón en Belén para anunciar el nacimiento de Cristo. El mundo entero esperaba en esa época el advenimiento de una Persona que iba a ser grande. ¿Dónde está el rey de los judíos que ha nacido? Era la pregunta que se hacían todos; con todas las profecías hechas a Israel, no era de sorprender que el mundo, como también Israel, estuviese esperando un Rey que regiría el mundo desde el trono de David. Los sacerdotes sabían dónde debía nacer Cristo, pero que lamentable, no conocieron a ese Cristo cuando nació. Mas ellos no supieron conocer el tiempo de su visitación, miraron en menos a su Rey.

La adoración de los sabios anticipaba el dominio universal de Cristo. Algún día se espera que “se doble toda rodilla…, y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios el Padre (Filipenses 2:10-11) “Dominará de mar a mar, y desde el río hasta los confines de la tierra” (Salmo 72:8)

Bienaventurados los magos, ellos fueron dirigidos hacia una persona, no hacia un credo, sus estudios lo hicieron posible…, me pregunto ¿qué pasa con los sabios de este siglo? ¿Se estarán encandilando con sus propias luces? ¡Que honra tendrían si fueran más humildes y reconocieran a Jesús como el autor y el consumador de sus vidas, y que vergüenza tendrán un día, al igual que los judíos que no supieron reconocer a su Rey, un día tendrán que rendirse a sus plantas, pero será demasiado tarde.

Pero para nosotros hoy es tiempo de Adorar, les invito a que nos postremos ante el único que es…,

“Digno de tomar el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, la honra, la gloria y la alabanza”

 Apocalipsis. 5:12

Con cariño, Alicia


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¡Oh mi Jesús lloró…

Escrito por admin el enero 19, 2012 – 5:00 am -

 

 

 

 

 

 

Amadas:

Es    frecuente    observar   que  de  una   u   otra forma,   ronda   entre  nosotras,  eso  que  no  nos  gusta…  ¡sufrir!

¡Sentir la carga del dolor!

Inherente  a  nuestra  humanidad  es  el  sufrimiento, así    como, lo es también la felicidad; por alguna razón queda más gravado  en nuestra mente la sensación que nos provocó el sufrimiento.

El Señor nuestro Dios nunca nos ha engañado, Él es verdadero y Fiel. Jesús concretó nuestra libertad y redención,  compró para nosotras la salvación y eternidad; sabemos también que hay muchas promesas y advertencias para los hijos de Dios, estipuladas en su palabra; “En el mundo tendréis aflicción, pero confiad, YO he vencido al mundo” de allí en adelante nunca saldremos iguales, o crecemos en nuestra estatura espiritual, o somos derrotadas por la aflicción y la amargura de espíritu…, para nosotras la primera opción, es la correcta. La escritura señala: “Muchas son las aflicciones del justo, más de todas ellas la librará Jehová”.

 

Cuantas de nosotras hemos sufrido el dolor  de una pérdida irreparable como es la partida del ser que amamos…, se dice que el mayor dolor que puede experimentar un ser humano es la pérdida de un ser querido, y el segundo en la escala del sufrimiento del alma, es el rechazo.

Cuantas veces nos preguntamos  por qué, ¿y por qué a mí? ¿Dios ve mi aflicción? ¿Por qué tendría que ocurrir esto?, ¡y qué angustia! ya no se puede volver atrás…

Tengo la férrea convicción, a la luz de la palabra de Dios, que todo tiene un porqué, un sentido, y una razón poderosa del porqué, del sufrimiento humano, y de las decisiones que se han tomado en la eternidad desde antes que naciéramos; pues somos gente especial, privilegiada, un pueblo con destino único de eternidad, con veredas seguras marcadas desde el cielo. El único pueblo que tiene la paz y el gozo asegurado en esta vida a pesar de las tormentas que ésta traiga, hemos conocido a uno que trazó el camino, aún más…, El, es el camino, ¡Dios con nosotros¡ pero hemos conocido a un Jesús que se despojó de su deidad para reconciliar a la raza humana con el Padre celestial ¡y lo logró! Tal como Isaías lo ve, 700 años antes de su llegada a este mundo:

Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos”

 

Sin duda, todo aquel que desconoce el maravilloso plan de salvación ideado por Dios para la humanidad, piensa; ¿y por qué tuvo que ser así?, ¿por qué no se manifestó a nosotros de otra manera? pero de inmediato en el versículo siguiente tenemos la respuesta categórica a esta interrogante:

 

Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores…, Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados…, Cada cual se apartó por su camino, mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros…”

 

Ese era el glorioso plan de salvación revelado a los hombres, si ahora continuamos viajando en el tiempo, y nos situamos un poco más de 2.000 años atrás, veremos una escena conmovedora, el dolor de la partida de un amigo, ¿quiénes son los personajes? Lázaro ha muerto, María y Marta reprochan a Jesús, ¡si hubieras llegado antes, nuestro hermano ahora viviría!, Jesús camina hacia el sepulcro y sucede lo inesperado, al menos para mí, “Jesús lloró” mi pregunta fue, ¿por qué Jesús lloró? Él era Dios, y sabía que también era la vida, pero lloró.., la respuesta es simple, la biblia lo revela en el libro de los Filipenses…

 

Haya pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres.

 

Jesús, hecho semejante los hombres, El mismo se hizo llamar “el hijo del hombre” por amor al hombre, “varón de dolores experimentado en quebrantos” Sí, Jesús lloró, y lo hizo por amor, ahora no es por su amigo Lázaro, ahora es por ti y por mi

 

Si hoy te ha alcanzado el dolor, una cosa hemos de saber, Dios es más poderoso que tu pena y tristeza, cuando Él llega, todo lo cambia, es nuestra paz, es nuestro gozo en medio de la tormenta, es nuestro pronto auxilio en las tribulaciones. Y la declaración  más gloriosa para los que habitamos al abrigo del Altísimo y moramos bajo la sombra del Omnipotente, es ésta…, y viene pronta y rauda: Tu y yo, hemos sido tomados, como “dignos de ser semejantes al El en su humillación, y… ¡Gloria a Dios!  Lo seremos también, semejantes a Él en su exaltación”

 

“Mas el Dios de toda gracia, que nos llamó a su gloria eterna en Jesucristo, después que hayáis padecido un poco de tiempo, él mismo os perfeccione, afirme, fortalezca y establezca.

A él sea la gloria y el imperio por los siglos de los siglos. Amén”

Con Cariño, Alicia


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Tejidas en Amor

Escrito por admin el enero 11, 2012 – 6:03 pm -

Cuanto nos cuesta a las mujeres mantener el deseado equilibrio en todas las áreas que nos conducimos, la Biblia dice algo muy importante respecto a este tema, “Sed sobrios y velad” La sobriedad es lo que nos permite ser justas en nuestro discernimiento, en nuestra manera de vivir la vida, y en todos los ámbitos de ésta, al menos para mí, es un regalo de Dios.

Nuestra opinión de nosotras mismas, es influenciada por esto, no podemos ser objetivas, e incluso podemos llegar a ser hasta autodestructivas con nuestra autocrítica, o al revés, podemos llegar a tener un “concepto tan elevado de nosotras mismas”, que traerá como consecuencia no permitir la luz de Dios morando en nosotras, sólo alcanzaremos a ver la gente a nuestro alrededor, pero no la mano de Dios obrando en nosotras, “el amarse demasiado a sí mismo” trae como consecuencia no estar en comunión con Dios, y no podemos ser ese barro que Dios desea, para ser moldeadas como nuestro Padre celestial quiere.

Como podemos apreciar es difícil tener un auto concepto adecuado de nosotras mismas. La autoestima es una opinión favorable, loable, prometedora y apropiada de nosotras mismas. Podemos tener un concepto demasiado alto de nosotros, o demasiado bajo. Como discípulas de Jesús, somos especiales a los ojos de Dios, Dios es el creador del Universo, vive en nosotros por su Espíritu Santo.

No olvides:

Somos Hijas de Dios coherederas con Jesús y compartimos con EL en su gloria.

Hemos sido hecho vivas con Cristo y nos ha sido dada “Plenitud en Cristo”

Hemos sido levantadas con Cristo y sentadas en lugares celestiales. (Efesios 2:6)

Pero necesitamos equilibrar la grandeza de quien somos en Cristo con una aceptación humilde de lo que Dios quiere que seamos y de lo que el quiere que hagamos. La humildad es una virtud tan escurridiza…, hay ocasiones que pensamos que la tenemos, para luego darnos cuenta que estamos lejos de ella, ¿te ha ocurrido a ti? Quizás más de alguna de vosotras habrá leído u oído la historia del niño que recibió la insignia del “más humilde” y se la quitaron, por cuanto la usó.

Amigas mías: Tengan ánimo y regocíjense ya que “hay un proceso de parte de Dios hacia nosotras” eso es bueno, imagínate un hermoso tapiz. ¿Qué es un tapiz? Es un manto pesado, tejido con un diseño decorativo con imágenes, comúnmente usado como una bella decoración en la pared, es un trabajo de bordado o de“punto” de gran valor; algunos datan desde el año 1.500 antes de Cristo, y estuvieron presentes en la cultura de muchas civilizaciones, únicamente eran utilizados los mejores materiales: fina lana, seda, lino, varios tipos de colores de hilos, y muchos de los antiguos tapices eran tejidos de oro puro.

Dios ha estado en el proceso de tejer un tapiz desde que El habló por primera vez: “Hágase la luz” El ha sido muy cuidadoso porque su tapiz tiene un propósito divino en cada hebra.

Somos parte de su tapiz, corporativamente, él nos está tejiendo juntas para crear un “Auto-retrato” a través del cual El pueda expresarse a sí mismo, a su creación, ese es su propósito en la tierra:

“Tener un pueblo que represente su imagen, su naturaleza, su carácter a aquellos que están sufriendo solos, sin esperanza y perdidos”.

Estamos siendo tejidas en amor, somos el diseño original y perfecto de Dios.

Amadas ¿deseas ser tejida en amor, para llegar a ser lo que realmente debemos ser en Cristo?

Te invito a ser parte de este plan maravilloso, como hijas de Dios estamos en el dulce proceso de parecernos cada vez más a El…, permite que Dios haga con tu vida lo que él desea hacer de ti, eres un hermoso tapiz, exclusivo… No hay nadie como tú.

Con cariño, Alicia


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